Hoy, en L'Osservatore Romano
"El porte erguido y delicado de la muchacha de la costa de Oro es obra de siglos de natación, tinajas de arcilla equilibradas sobre la cabeza, danzas y cantos de iniciación más complicados que el gregoriano más puro. Aunque faltara uno solo de los tres elementos —piedad, juego libre y artes femeninas—, la perfección no envolvería esos miembros con su velo casto e imperioso. A lo largo de los milenios —si se puede decir así —, el árbol del paraíso expresó al pájaro lira; manos unidas durante largo tiempo se convirtieron finalmente en arcos góticos".
Podría ser Dios en verano,
Hace unos años, me acerqué muy respetuosamente al judaísmo. Estudié mucho, aprendí más. No "cambié" de religión, finalmente, aunque hice un sincero acto de ascesis. Sostuve mi catolicismo, que me fue dado por la gracia (además, comulgué, hice algún juramento, etc.). De todas maneras, sé que tengo alma judía y sangre cristiana.
Imágenes que encontré guardadas en mi computadora. Las usé para ilustrar entradas del blog. Buen resumen de mis cosas.
Hola, Daniel:
Recibí tu hermosa postal romana. Me parecieron divinas las líneas sobre Alcina, siempre tan preciso cuando vas a la ópera. Sugerís pensar una posible articulación entre el neobarroco y el minimalismo como caminos que, a la manera de la Recherche, en algún punto se cruzan. ¡Te juro que vengo pensando en eso desde que se reestrenó Einstein on the Beach en el Colón el año pasado! Esas enumeraciones pequeñas, en repeticiones obsesivas, del comienzo de la ópera (“one, two, three, four…”) -que retoman la idea ilustrada de que escuchar música es “hacer cálculos”- encendió la chispa. “¿Y si esas repeticiones fueran pequeños ritornellos que no alcanzan a ser territorios, pero sí puntuaciones que definen el espacio musical? ¿O serán, tal vez, micro-ritornellos? Alguna vez conversamos sobre el neobarroco continental latinoamericano y el minimalismo yanquee: ambos coinciden temporalmente, y ambos están cargados de política y estética… me señalabas que en el Norte no tuvieron barroco, sino un revival gótico (menos imágenes, más torres aguja). Si vamos hacia las primeras óperas barrocas, hay una búsqueda por la simplificación de las líneas vocales… pero el ethos barroco actúa por acumulación y desvíos (¿acaso no lo hace también el minimalismo?). La maquina gongorina avanza en espirales de sentido; la máquina minimalista lo hace a través de desvíos, también; pero se trata de desvíos ínfimos, como dibujando fantasmas en el moiré de las partículas en movimiento. Las duraciones, en ambas estéticas, inducen al cansancio y a la ensoñación: Max Richter, que se maneja con increíble habilidad entre lo genial y lo chato, escribió Sleep para ser escuchadas desde la cama, ¡y a dormir!; y reversionó las Estaciones de Vivaldi…). Por ahora, mezclo las cosas: música, poesía, pintura... Glass escribió la música para un Orfeo (el de Cocteau); no quiero dejar caer nombres solamente: lo señalo porque Orfeo funda la música occidental (como toda fundación, es mítica) y se opone (o articula) con aquellas “poderosas cantantes”, las sirenas, que bien conocés. ¿No será Einstein on the beach una ópera barroca del siglo XX? ¿O se trata de manierismo minimalista?
Sé que estás trabajando mucho. No dejes de escribir.
Dieguito, querido, te mando esta rápida postal para agradecerte que me hayas presionado para ir a ver Alcina, de Händel. Confiabas en la dirección musical de Rinaldo Alessandrini y no te equivocaste...
https://linkillo.blogspot.com/2025/04/neobarroco-y-minimalismo.html?m=1
Mientras preparo un taller sobre el paso (siguiendo algunos motivos) de los cuentos tradicionales, desde las lejanas cortes europeas a los libros que hay hoy en las bibliotecas escolares, voy a los hombres-tigre del ejército de Quiroga, el cuento "El herrero Miseria" (que le cuenta don Segundo Sombra al joven Ricardito en la noche de la pampa), "El adivino", cuento ruso protagonizado por un pícaro que puede vivir acá a la vuelta, "Sol, Luna y Talía", la versión napolitana de "La bella durmiente". Y así me mareo, me pierdo en rara melancolía (debe ser la altura del año) de ese mundo rico y lleno de luz. De los detalles léxicos, las inflexiones de cada pueblo que contó (cuenta) estas historias. Como dice D. Link que decía Barthes: "una voz es la superficie de contacto entre un texto y una vida".
Anoche escuche una voz que me encantó.
Entonces llegó esta chica, una sobrina que quería ser cantante. La grabé un poco con la guitarra, la cual tocaba muy mal, y otras cuatro piezas a capella. Dos en portugués y dos en español. Eso fue aproximadamente en el 72. En el 77 me entero que ella falleció en un accidente de moto, no sé dónde pusieron auto, pero fue moto. Al enterarme del accidente, yo tenía su voz grabada, inmediatamente supe que tenía que hacer esta compleja pieza con su voz, para que ella pueda seguir cantando. Y hace 40 años que sigue cantando.
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Diario,
Sinestesia
Escribí sobre Disco Wilcock, el extraordinario libro de Manuel Ignacio Moyano Palacio. Se puede leer acá:
https://revistaprause.blogspot.com/2024/08/disco-wilcock-amor-roma-diego-carballar.html
"Literatura en el Nivel Inicial. Dos propuestas de Escuelas Lectoras".
Desde hace muchos años, trabajo en un programa educativo llamado Escuelas Lectoras. En el Nivel Inicial, con chicos/as y docentes, trabajamos la narración oral y los cuentos de hadas.
Acá, algo breve acerca de nuestra experiencia (ojalá se pueda bajar desde este vínculo...):
https://buenosaires.gob.ar/sites/default/files/2023-11/022-agosto2023.pdf
En estas dos escenas, la protagonista (Glitch) recuerda una noche en una discoteca. La primera vez que yo fui a una, se me apareció como si fuera un lugar ubicado entre el mundo de los vivos (arriba) y el submundo (abajo).
XIII (Glitch)
Aquella noche en la que bajamos
para hacer las primeras armas
del atentado, no sabíamos
qué podía pasar
eramos tres, ninguna tenía miedo
pero tampoco esperanza
esa noche nos habíamos
encontrado
con el paquistaní de
encrespados cabellos,
que nos dejó un
cargamento
que nos desviaría
finalmente
de nuestro rumbo tan
seguro,
y nos dejaría en este
río
una vez que bajamos a Basis,
siempre cubierta por la
oscuridad,
a la que nunca el sol
desde arriba
jamás había tocado, aún
en noche estrellada,
ella es sólo una noche
que se extiende sombría,
me sentí mal, yo
desnudaba del flanco
el agudo cuchillo que
llevaba
porque me gustaba
provocar
bebimos
todos los muertos
bailaban
bebimos vinos dulces,
finalmente, agua
esparcí la blanca
harina, jurando
que al volver
sacrificaría de mi casa
lo mejor que
sobresaliera entre mis cosas
aplaqué con plegarias y
votos
a las turbas de quienes
que se nos acercaban,
pero les habría cortado
el cuello con gusto
negras sangres entonces
me asolaban entre esas
esposas
y solteras, mancebos con mil pesadumbres leves,
y tiernas jóvenes con el ánimo afectado
por
un dolor reciente y muchas heridas
por
lanzas que dejaron su vida en la lid,
sus
armas sangrantes,
andaban
en grupos aquí y allá, a uno y otro lado,
con
un clamor horroroso
yo,
presa de lívido miedo,
les pedí a mis amigas que me contuvieran.
*
XIV (Glitch)
Vimos llegar a Lón, mi
amigo
–todavía yo no estaba
tan mal–,
el de anchos caminos:
“mi cuerpo insepulto”,
decía él, “y sin
duelos”, exageraba
lloré cuando lo vi,
porque estaba emocionada
y, como si otra hablara
fuera de mí,
me escuché decirle:
“Lón ¿cómo has bajado
a esta nebulosa
oscuridad? ¿has llegado
antes a pie que yo en
mi negra noche?"
el me respondió:
“Glitch, divina y rica,
me perdieron mi suerte
fatal
y el exceso de vino, yo
bien sé que tu sólida nave
desde aquí pondrá rumbo
otra vez
al islote de una mejor
vida,
te pido, reina, que te
acuerdes de mí allá,
te lo ruego, no me
dejes allá en soledad,
sin llorar ni sepultar
mi cuerpo vestido
de todas mis armas, y
levantá una tumba
a la orilla del mar
espumante que de mí,
desgraciado, refiera a
las gentes futuras”
presté mi oído a sus
súplicas, y le dije:
“cumpliré”,
charlamos,
sentados, cambiando dolientes
y dulces palabras, yo
protegía
con mi espalda la
sangre y la sombra de mi amigo,
cuajado, alto de cruz y
bien armado
las tremendas
volteretas y las cornadas de su coraje
y la impavidez de su
paso
eran la latitud de sus
actuaciones nocturnas
en la geografía de su
cuerpo,
se dibujaba el garabato
de los revolcones
y esa sastrería me
ponía celosa
y alerta cuando lo
miraba
entonces llegó el alma
de mi droga
a la sangre antes
“¿para qué viniste?” me
preguntó,
“para que beba de la
sangre y te diga la verdad”,
le dije, y me quedé
aparte,
porque suelo fallar a
veces
las regiones del alma
son templadas
y relativamente
delgadas, en parte sólo
por la distribución de
las virtudes,
pero tienen una
fidelidad excepcional
con la acústica de la
voz que las emite
y encarna,
ocasionalmente suenan
como un parloteo
inmotivado,
aún detrás de las
palabras:
un aleteo que puede ser
más o menos
intrascendente o
molesto
muchas veces, ese
parloteo viene
con una musiquita que
nos calma y acompaña,
como esta noche, en la
que necesitaba
–por ese encuentro que
me llenó de tristeza–
la compañía de esas
regiones
me recuperé finalmente
de las oscuras visiones
conversamos
animadamente,
emplumadxs de amor
finalmente, partimos lejos de esos peligros
y permanecí en paz.