Oigo música y escucho fantasmas.
La casa está llena de larvas que no sabemos bien de dónde salen. Hay de dos tipos: unas parecen babosas con ese color sincolor de los seres en ese estado, y las otras son, más bien, gusanas que se envuelven con las pelusas que hay por todas partes: hacen un tubito, usan bufandas.
Nat me pidió que matara las larvas (o gusanos) de una pared muy húmeda (había más de treinta), yo las iba aplastando con una servilleta de papel (yo, Shiva Hara, bailarín y destructor de mundos). El ambiente es muy chiquito y había luz cenital -que me marea-, y me pareció escucharlas dar alaridos.
Me acordé de este fragmento que leí en un libro muy viejo (que pertenecía a una directora del conservatorio de Banfield, muerta) que cita a Paul Dukas hablando sobre el ballet-oratorio Las bodas, de Stravinsky:
"He aquí una obra extrañamente poderosa, la más extraña y poderosa, quizás, que hayamos visto y escuchado desde que existen rusos y desde que danzan. ¿Nos encontramos verdaderamente en Rusia; más aun en la rusia de la prehistoria o en un mundo más alejado todavía, más allá de los tiempos y las realidades terrestres, en los limbos oscuros en que las larvas humanas celebran simbólicamente sus desposorios sombríos?. El novio y la novia son las víctimas, y estas bodas el canto fúnebre de la tristísima especie"
(Talamon, G. Historia de la Música del Siglo XVIII a nuestro días, Buenos Aires, Ricordi, 1942)
Para Adorno, la música del proto-ruso se hacía la sorda al subjetivismo, y "el rasgo sadomasoquista acompaña a la música de Stravinski en todas sus fases".
Compré el Diario de Poesía, que tiene un dossier sobre Poesía y Música, está bueno (aunque ese tonito histérico de los Guardianes del Canon...). Escriben sobre el lied romántico. A mi me encanta el lied: es agradable de escuchar, y te hace pensar mucho (lo que condiciona su comodidad de living suntuoso); pero hay una armonía imaginaria, un ruido a larvas en tanto romanticismo burgués.. hoy, sobre la música misma de los lieder, en los discos, oigo los restos de otro siglo, exactamente a cómo se oye la voz de Brahms en
esta grabación, una cascarita que envuelve las entrañas.
Yo escucho fantasmas-