Anoche, cuando Eloísa se quedó dormida, miré hacia oriente y, de pie, repetí unas palabras milenarias. No sé si fue un rezo, fui sincero y leí con atención lo que estaba escrito en un archivo del teléfono. Al acostarme, leí, también del teléfono, una propuesta del teatro La Fenice: escuchar, registrar y reproducir los sonidos de la noche. Me gustan los ritos, los movimientos rituales, las formas de vida.
Daniel Link, La clausura de febrero y otros poemas (poesía, 2026)
-
AYer bajamos por Paraná derecho y fuimos de nuevo a la costa al humedal, a
la reserva, a la nostalgia del verano. Y nos llevamos el libro de poema de
Da...
No hay comentarios:
Publicar un comentario