El madrileño
Encantado con este disco que fue un suceso hace unos tres años, pero al que recién llego y empecé a escuchar de casualidad (y que, en cierta manera, me agarra "de vuelta", ya ni en la mitad de camino...). A mí, que soy completamente inmune a cosas como Bad Bunny etc., El madrileño me llevó, en su juventud descarada y esbelta, a las glorias del nuevo flamenco y al flamenco de "caño roto" que escuchaba con mis amigos y amigas en los primeros noventa (Pata Negra, Los Chunguitos, Los Chorbos, etc.) embriagados de voces divinas y terribles. Música "canalla" -creo que, en el sur de España, este adjetivo tiene un tono como de nuestro "pillo" o "bribón"- y urbana de raíz. La producción de las canciones es, ¿qué decir?, excelente: me place tanto escuchar los sonidos electrónicos, los rulos del hip-hop y las glorias flamencas que andan como duendes alrededor de la voz de C. Tangana, producida a la manera del trap, de donde el artista viene, en un contrapunto que se pliega y despliega. Recuerdo el final de la película "Deprisa, deprisa" de Carlos Saura (¡1981!), el amor desesperado, los poemas de García Lorca, las lunas dalinianas y los toreros alucinógenos, etc.; todas las cosas de "ese conjunto de naciones, comunidades, a veces conocida como España". Las letras se mueven, propio del género urbano, entre el amor y la destrucción. Sin embargo, como (ojalá) lo podremos leer pronto en una revista que tuve el honor de coordinar su dossier (el tema: las canciones populares, infinito), la canción es un asunto de agenciamiento entre la poesía y la voz y los cuerpos y las comunidades y la imaginación... (Además, en un extraordinario concierto "acústico", en un momento los músicos citan un fragmento de "Bizarre Love Triangle", de New Order, la banda que me llevó a las discotecas, siendo un muchacho de barrio.) Al final del disco, canta Andrés Calamaro, a quien me une la vida entera de canciones. Larga vida al Madrileño, y a las cosas que llevamos en la piel y suenan, de pronto, un día de finales de septiembre y nos hacen cantar, a viva voz. Dios te bendiga y cuide siempre, C. Tangana.

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