17.5.14

Mulieres in ecclesiis taceant (I Corinthios 14:34-35)

De alguna manera, el castrato fue un cuerpo/vórtice del poder temporal de la Iglesia y del plano de consistencia sonoro de la música. El esplendor de los castrati ocurrió durante el XVIII, siglo madre de lo moderno por excelencia. En esa voz agónica, andrógina ("hombre-niño-mujer sobrenatural", p. 86 y 87*), se cifra algo del devenir de la música en la modernidad. Eran como luciérnagas del cruce entre estética y poder político y económico, su orígen estaba en los campos (los hijos de las familias más pobres eran los sacrificados a la terrible operación, que, siglo y medio después, Freud trasladaría a un plano simbólico). De alguna manera, la castración sería un procedimiento de índole "inter"-edípico; un signo débil, a la vez que intenso. Luz del mundo, víctimas de la modernidad (p.79). En la voz del castrato, resonaba la prohibición paulina: Mulieres in ecclesiis taceant (I Corinthios 14:34-35), a la vez que la excedía como goce y temor. Asimismo, en la música del siglo XVIII, y aun en la ópera, todavía no había operado la asignación edípica de las voces, que ocurriría con la música de la segunda mitad del siglo XIX (Verdi y Wagner). La detención en cierto "territorio" infantil, a la vez que amenazante -un castrato cantaba bien o era despreciado- tiene una conexión directa (que Deleuze señala muy bien, por supuesto) con algunas figuras populares de la cultura pop del siglo XX: el cantante de rock andrógino, cuya mejor presentación sería Ziggy Stardust (David Bowie). Inconciencia y violencia como umbral de la belleza. En la ablación se borraba un cuerpo (el del varón), e ingresaba un deseo (el de la mujer): contenidos propiamiente musicales en las trazas de la voz célibe que no escuchamos (como la escritura) y que canta.

Nell'idea ch'ei volge in mente
io l'inspiro, io lo consiglio:
non mi vede, e son presente;
non lo pensa, e seco è Amor.
Io gli muovo il labbro, e il ciglio;
per lui parlo, in lui ragiono:
e da me diretti sono
tutti i moti del suo cor.


 


*Las numeraciones de páginas corresponden a Canto castrato, de César Aira (Mondadori, Barcelona 1984 (2003)).

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