20.4.14

War er ein Tier, da ihn Musik so ergriff?

Y, sin embargo, la hermana tocaba tan bien. Con la cara inclinada hacia un lado, atenta y tristemente, sus ojos seguían las notas del pentagrama. Gregor se arrastró un poco, manteníendo la cabeza pegada al suelo, queriendo mirarla a los ojos. ¿Es que era ya una bestia a la que le emocionaba la música? Era como si le mostrara el camino hacia el alimento desconocido que anhelaba. Estaba decidido a acercarse hasta su hermana, para tirarle de la falda y hacerle, así, entender que podía entrar con su violín a la habitación, que nadie podía valorar su música como él.

2 comentarios:

Daniel Link dijo...

Ay, Dios mío...

Diego Carballar dijo...

¿Por qué lo decís? Voy a portarme muy bien.