11.4.14

Pasolini y la poesía popular, por Diego Bentivegna

En Croce, el concepto de tono menor sirve para pensar una poesía que se encuentra más cerca de lo que los románticos, a partir de Schiller, pensaron como poesía ingenua: una poesía orientada hacia la sencillez, que equivale, en el plano de lo poético, a lo que el sentido común implica para el ámbito de la reflexión filosófica. Se trata, en este sentido, de una poesía no problemática, cercana a la experiencia inmediata, prácticamente inconsciente de su condición técnica. En Pasolini, en cambio, la poesía menor se piensa en términos de procedimientos estrictamente discursivos, tendientes a dar forma a un “estilo” popular que operan de manera explícita por empobrecimiento de los recursos, por restricción léxica y sintáctica.

Subrayo la cuestión del empobrecimiento, porque entiendo que allí se juega la posición teórica de Pasolini, en contraposición a la postura crociana, que veía el eje de la poesía popular en su condición de objeto simple. Entiendo, además, que ese empobrecimiento permite pensar la conexión teórica con uno de los aspectos claves de la poética pasoliniana: la humildad, un término recurrente en la producción ensayística y poética de Pasolini: un concepto de matriz franciscana y dantesca, que fue analizado en detalle por Erich Auerbach –a quien Pasolini reconoce como uno de sus maestros en el campo de la filología y los estudios literarios- y cargado de valencias estético-políticas insospechadas, como lo enfatizan en intervenciones recientes Giorgio Agamben y Massimo Cacciari.

(...)

Coda: La poesía popular, pensada en estos términos, consiste en la búsqueda de combinaciones de materiales ya usados, “una feliz combinación que da novedad a los elementos tradicionales gastados por un largo uso”: una práctica cuyo alcance va más allá de la poesía popular en el sentido restringido de la poesía de matriz tradicional, más parecida a la lógica del bricoleur tal como es descripta por Lévi-Strauss y a las búsquedas del arte, tanto en las variantes del pop que, pocos años después de la intervención pasoliniana que estamos enfocando, signará a las artes visuales, o de arte povera italiana, que se manifestará, también, en ciertas derivas cinematográficas y literarias de las que el último Pasolini, por cierto, no será ajeno. Por ejemplo, para permanecer en el ámbito de la poesía, pensemos en algunas de las composiciones incluidas en Trasumanar e organizzar que, en este sentido, resultan especialmente significativas, como “Comunicado a ANSA”:
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Smetto di essere poeta originale, che costa mancanza
di libertà: un sistema stilistico è troppo esclusivo.
Adotto schemi letterari collaudati, per essere più libero.
Naturalmente per ragioni pratiche.

Dejo de ser poeta original, lo que cueste la falta
de libertad: un sistema estilístico es demasiado exclusivo.
Adopto esquemas literarios confirmados, para ser más libre.
Naturalmente, por razones prácticas.

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Al comienzo de este texto recordé el poema que Pasolini titula “Il canto popolare”. En él, el canto de pueblo exhibe sus devenires comunitarios, en los que el estilo y el “bel canto” se superpone a las “nuevas voces, poco más humanas que los graznidos de las viejas golondrinas, y tan humanos…”. Cierro ahora este recorrido con esta composición breve, pensada como en un registro deliberadamente frío e impoético, alejado tanto del preciosismo verbal, del lorquismo de los textos friulanos, como del rigor métrico, de matriz dantesca, de los poemas del período “civil”: la búsqueda de una voz anónima, impersonal, no original, como el canto que el joven Pasolini escucha al pasar por una Iglesia de campo en el Friuli de los años 40, como el chirrido de Josefina la cantante y el pueblo de los ratones, como los coros femeninos que en la Recherche florece de la boca de Charlus; el gorjeo, incesante, del canto popular.

El texto completo de Diego Bentivegna en Espacio Murena.

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