6.3.14

Ars poetica - C.E. Feiling

El áspid, balada, creo,
fue un burdo recurso y pleo
nasmo es Aristeo.

En mi versión, cuando dríada
pasmóse ante el caramelo
de algún pastor, a la Ilíada
no quiso el marica Orfeo
anticipar con su celo;
renegó del gineceo
como de Ariadna Teseo.

El párvulo de Calíope
ad ínferos sin mortaja
no descendió, sino etíope
o nubio rimo amebeo
solaz que le dio ventaja.
¡A cuántos, en tal recreo,
brindó su canto Orfeo!

Un fin que la historia cuenta
condigno es con esta trama:
las naifas envidia cruenta
movieron contra el deseo
del poeta; percanta fama
me lo amuró. Según leo,
en varios trozos a Orfeo
se tragó Leteo.

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(Gracias, Alejandro.)

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