19.11.13

Una brisa imaginaria II - "Junge Mädchen pflücken Blumen... " (Das Lied von der Erde, IV )

Chicas jóvenes cogen flores,
cogen flores de loto cerca de la orilla.
Se sientan entre arbustos y hojas,
acumulan flores en su regazo y se hacen
burla entre ellas.
El sol dorado se mueve en torno a las imágenes,
las refleja sobre el agua resplandeciente.
El sol refleja sus miembros esbeltos,
sus dulces ojos.
Y el céfiro levanta con caricias aduladoras la tela
de sus mangas, se lleva la magia
de sus agradables perfumes a través del aire.
Oh, mira, ¿qué chicos son estos que se apresuran
allá, en la orilla, con valerosos caballos?
Brillan en la lejanía como los rayos del sol;
¡ya entre las ramas de los verdes álamos
trota el joven gallardo!
El caballo de uno de ellos relincha contento
y duda y cae.
Sobre las flores y la hierba vacilan las pezuñas,
pisan precipitadamente como una tormenta las desmayadas flores.
¡Ay! ¡Cómo aletean en el éxtasis sus crines,
y humea calurosamente el hocico!
El sol dorado se mueve en torno a las imágenes,
las refleja sobre el agua resplandeciente.
Y la más bella de las jovencitas le dirige
largas miradas de anhelo ardiente.
Su actitud orgullosa es sólo disimulo:
en lo achispado de sus grandes ojos,
en la oscuridad de su mirada
se remueve todavía la excitación compadeciente de su corazón.

(Dudosa traducción de Wikipedia)



*
La canción puede ser cantada por un barítono o por una contralto. Pero cuando la canta una contralto -la voz grave de la cuerdas femeninas, la castrato finisecular-, en tanto que "canturrea como una mujer" la canción del varón y olvida (o suspende) la asignación edípica del rol sexual, es que esta canción integra la última serie de potencia de la desterritorialización de la voz (son los primeros años del siglo 20, cuando las figuras -en el plano de la expresión- musicales y poéticas devienen otra cosa) y así canta la melancólica descripción de un grupo de hermosas chicas recogiendo flores en el campo. La tierra tiembla y un grupo de ninfas que se hacen las distraídas -con esa flexibilidad corporal que nace de un profundo desprecio por la humanidad-: en el simulacro, ofrecen el enigma de su saber y locura.

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