18.7.13

Pura, sedienta y mal alimentada... - Francisco de Quevedo

Pura, sedienta y mal alimentada,
medrosa luz, que, en trémulos ardores,
hace apenas visibles los horrores
en religiosa noche derramada,
arde ante ti, que un tiempo, de la nada,
encendiste a la aurora resplandores,
y pobre y Dios, en templo de pastores,
barata y fácil devoción te agrada.
Piadosas almas. no ruego logrero,
aprecia tu justicia con metales,
que falta aliento contra ti al dinero.
Crezcan en tu pobreza los raudales,
que den alegre luz a Dios severo,
y se verá en tu afecto cuánto vales.

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