31.3.13

1200 millones de helicópteros sanitarios




Traían un ramo de flores
nocturnas
que el agua tocaba en la hora de nuestra muerte.
Como heraldos, los helicópteros presidenciales
giraban sobre el humo negro,
mostraban el hueso
que se repetía con la misma velocidad
de las sirenas y las ninfas
que atropellan las ambulancias:
¿tiembla el reino de los cielos
en las hebras que el torbellino
de las aspas doradas acribilla?
Era un silbo callado, multitudes cortadas
por el descuido de sus manos tiernas.
¿No viste Dios, acaso
a la espiga, esa chica destinada
al fuego por lo rico de sus ropas?

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