25.2.13

Música - Martí, Unamuno

José Martí - No, música tenaz, me hablés del cielo

¡Es morir, es temblar, es desgarrarme
Sin compasión el pecho! Si no vivo
Donde como una flor al aire puro
Abre su cáliz verde la palmera,
Si del día penoso a casa vuelvo...
¿Casa dije? No hay casa en tierra ajena!...
Roto vuelvo en pedazos encendidos!
Me recojo del suelo: alzo y amaso
Los restos de mi mismo; ávido y triste
Como un estatuador un Cristo roto:
Trabajo, siempre en pie, por fuera un hombre.
¡Venid a ver, venid a ver por dentro!
Pero tomad a que Virgilio os guíe...
Si no, estáos afuera: el fuego rueda
Por la cueva humeante: como flores
De un jardín infernal se abren las llagas:
Y boqueantes por la tierra seca
Queman los pies los escaldados leños!
¡Toda fué flor la aterradora tumba!
No, música tenaz, me hables del cielo!


Miguel de Unamuno - ¿Música? ¡No!

¿Música? ¡No! No así en el mar de bálsamo
Me adormezcas el alma;
no, no la quiero;
no cierres mis heridas -mis sentidos-
Al infinito abiertas,
sangrando anhelo.
Quiero la cruda luz, la que sacude
los hijos del crepúsculo
mortales sueños;
dame los fuertes; a la luz radiante
del lleno medio día
soñar despierto.
¿Música? ¡No! No quiero los fantasmas
Flotantes e indecisos,
sin esqueleto;
los que proyectan sombra y que mi mano
Sus huesos crujir haga,
son los que quiero.
Ese mar de sonidos me adormece
con su cadencia de olas.
el pensamiento,
y le quiero piafando aquí en su establo
con las nerviosas alas,
Pegaso preso,
La música me canta ¡sí! ¡si! me susurra
y en ese sí perdido
mi rumbo pierdo;
dame lo que al decirme ¡no! azuce
mi voluntad volviéndome
todo mi esfuerzo.
La música es reposo y es olvido,
todo en ella se funde
fuera del tiempo;
toda finalidad se ahoga en ella,
la voluntad se duerme
falta de peso.

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