1.8.12

Arbeit und rhythmus!

El título del post está tomado de un libro clásico que descubrí hace poco gracias al gran archivo digital; en el libro se preguntaba por las relaciones entre el trabajo humano y el ritmo: de allí, según la hipótesis, nacería la poesía. En términos de Deleuze, podría tratarse de un ritotnello o el canto de las lavanderas (Joyce). Pero la poesía, como la música, son potencialmente desterritorializadoras (aunque contengan un elemento fascista, aniquilador, también). Creo que el 9 de agosto comienza la mejor, la más polémica, la más bella de las competencias de los Juegos Olímpicos (solo la natación puede comparársele).  Caminar, bailar, andar con gracia, sencillamente requiere un trabajo, un ritmo. Ellas harán poesía: la tirada de versos corporales, la ascesis del cuerpo. Caminarán, bailarán y sonríerán; dispararán al cielo las serpentinas (masa, cintas, aros, cuerdas) y sincronizarán la velocidad de la prenda, la caída y el cuerpo: como la avispa y la orquídea, someterán la velocidad del cuerpo a una multitud de velocidades indiferenciadas; armonizaránn y desfuncionalizarán todos los órganos de su cuerpo para darle caza a la espiral, al enloquecido redondel y a los pliegues y contrapliegues de la mínima vibración del raso, del plástico y la luz. Buscarán someterse a la detención y el movimiento de las partículas del aire. Hay algo de siglo XIX, de musculación e higiene alemana; ¿el devenir sinfónico del cuerpo?: ¿son como Parsifal (pero en versión femenina)? 
No sé, hay cierta gracia que no pareciera acomodarse completamente a eso. 
Una especie de bel canto.... intensa, animal, imperceptible.


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