24.3.12

Roberto Calasso - El rosa Tiepolo

Giorgio Manganelli ha explicado con elocuente sutileza por qué hacía falta un ángel -y en particular ese ángel de Udine-- para anunciar el despliegue de la pintura de Tiepolo: "El Tiepolo no es sólo un pintor de ángeles, pero se tiene la impresión de que poseía una fantasía supersticiosa, dispuesta a desencadenarse ante el primer resplandor que le rozase la vista. Podría ser Jupiter o un mensajero de la fecundidad a la cavilosa Sara: era siempre una luz envuelta, una luz con sandalias preciosas, un relámpago milagrosamente firme y elegante." Esta descripción antecede a una sentencia definitiva:  "Es un idólatra de la luz vestida de ser humano." Estas pocas palabras ofrecen los elementos indispensables para acercarse al Tiepolo: la luz, el teatro (la máscara, el disfraz). Y sobre todo, la idolatría, la natural reverencia a la imagen.


(Trad. E. Dobry)

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