23.5.11



A la luna -hondonada de los santos,
que ahora son banquinas en el palo
de un sueño, los caballos con sus niñas
descienden a la noche y las tacuaras.
Un animal que canta en el instante,
se mueve entre relámpagos. Dejás
abandona una Iglesia dañada
- la luz del cuerpo es gracia y claridad
candelabro, costillas y batalla.

3 comentarios:

paula p dijo...

no entiendo que hace la palabra Iglesa ahi
despues, todos los versos un mundo, exacto

diego dijo...

Es la Iglesia del poema... la comunión (no la Comunión) de los cuerpos. Pero soy vago y no profundizo... Esta estrofa es parte de un poema más largo, medio delirante. ¿No son raras y lindas, las iglesias?

paula p dijo...

algunas son atrapantes, pero me dan miedo xxx