23.2.11

*


Un Durán Durán cansada,
OMBRE maduro cantándole al RÍO, sería.

4 comentarios:

diego dijo...

*con aportes de Pintabona, Link y Durán Durán y los comentarios de Pablo en el post anterior.

C.E dijo...

ay ay ay al ombre le tocan el cuerpo!

cleopatra dijo...

Muy bueno Diego.

Lo triste es que con los primeros compases musicales, ya todo nos es conocido...

Te beso

diego dijo...

Cleopatra, supongo que comentás el post del botón y Chopin. Es un buen comentario. Yo estaba pensando en el aspecto misterioso de la música, en esa potencia imaginaria que canta nuestra canción, la canción de nuestra vida. Vladimir Jankelevich -lo sé gracias a Daniel Link- dice que las sirenas -esos seres que desviaban a los marinos del rumbo correcto, para darles la muerte- cantaban la canción que encantaba a quien escuchaba. La música es amor, danza, pájaros; pero también tiene un componente fascista (lo dice Deleuze), un núcleo duro que puede irradiar tanto para el reconocimiento, la memoria, como para la desesperación; o la guerra. Hay música que nos devuelve una imagen, que reconocemos, que la recibimos como conocida; pero, tal vez, resultaba desconocida para nosotros y es una revelación. Es un tiempo que llega.
No sé por qué, recuerdo una frase de una canción vieja de Babasónicos: "no quedan caminos por recorrer", que a mí me sonaba esperanzadora, desafiante, llena de rumbos.
Yo estoy escuchando una ópera hermosa (Pelleás et Mélisande, de Debussy) en la que reconozco cosas y otras, no. No sé a dónde van las melodías, como no sé adónde conducen los caminos de un bosque, o las calles por la que camino.
Y eso revela un mundo.
Un beso.