16.9.09

música es el núcleo duro

Viví muchos años en el conurbano. Las cosas me parecían misteriosas y nuevas, entonces (las ferias, los árboles, las carnicerías). Ahora, que soy extranjero de la infancia, hay una música divina mas o menos callada, que quisiera hacer sonar. Hay un silencio maduro en melodías barrocas o lieder o canciones, en los ritmos más extraños y desforados (esas catedrales de pajaritos de Messiaen).
Mientras, mi hijo hermoso, sacude la cabeza (¡no, no, no!) y busca el mouse para apagar el reproductor: que ponga otra cosa.

... palabras misteriosas,
parecidas al vino consagrado,
que ha madurado durante el verano
en medio de las tormentas de dios,
hoy envejecidas, pero antaño potentes,
calmaban mis penas y mis dudas.
Pero todo seguía siendo un misterio para mí.

(Hölderlin, "Genio de paz, a quien nadie creyó...")