
ah, en una clase de estética musical estuvimos toda la mañana escuchando "the glückliche hand" de schönberg, todavía no es atonalidad, creo, pero hay tanta superposición y densidad armónica que nunca pareceresolverse sino en una disonancia totalmente estructural. yo trataba de seguir los momentos a lo grueso en la partitura, que apensa podía garabatear en el pensamiento, pero como bequer, me perdía en ensoñaciones sin objeto... así en el práctico, y después en el teórico. Todo con un grabadorcito de la facultad que temblaba, que sonaba pésimo, que reverberaba en toda el aula y que hacía temblar a la silla en donde estaba apoyado.
la obra es de schönberg, esto es: una obra muy elaborada, cromática, a punto de abandonar el expresionismo para perderse en el desierto de la atonalidad. apasionante. pero el libreto es horrible, espantoso, una historia alegórica acerca del artista, que transcurre en un ambiente mágico (digamos: nubelíngelo), federico monjeau hizo un comentario muy divertido que me encantó: "uno se imagina a stravinsky y nijinsky en Viena, yendo a ver esto, se morirían de risa con este libreto".
mientras oíamos lo que les acabo de contar, del aula de al lado salían alumnas y alumnos del CENS que miraban para donde salía esa batahola modernista acribillada por una reproducción, por lo menos, no adecuada. siempre lindxs, con las gorritas, las camperas con peluches y los jeans, algunxs con reproductores de mp3, nos miraban por el vidrio de la puerta, y yo me sentí ligeramente desconcertado.
- - la foto la saqué de un contacto del fotolog de belleza y felicidad, pero no me acuerdo cuál -
8.7.09
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