11.2.08

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En la tienda de santería venden un precioso santo-santa
en el rayo del sol terrible: hace cosas de milagros,
de las nubes -hace el día precioso
y trae de nuevo, otra vez
la claridad, vive ebrio sin que lo acepten
Salvo en los barrios más pesados
donde el ejército ni puede llevar
esas tanquetas viejas, cuida
la espalda del muchacho que no ve bien
el camino, y si muere
(si es que muere) lleva una luz para que respire
hasta que el rey o la Reina
le arranque del sueño la orilla negra
y limpie las algas del agua estancada,
a cinco pesos el muñeco-la muñeca
pasa de mano, toma la nave celestial
la nube-descanso de los aparecidos.

3 comentarios:

principio de incertidumbre dijo...

Me gusta de tus poemas esa cosa de asombro renovador.


Yo quiero ese santo también.



Saludos,

TiTo Arrúa dijo...

No me canso de decirte que qué linda es esta serie.
¿Pensaste en editarla?

diego dijo...

¡gracias amigxs!
tan halagüeños, me gusta

hace rato que pienso en editar... pero no hay suerte para mi (por ahora) en este mundo sublunar